En 1965 representantes de 88 países participaron en Teherán del primer Congreso Mundial de Ministros de Educación. Fue allí, y por primera vez, donde se determinó como prioritaria la participación de la humanidad entera en la lucha contra “la plaga” del analfabetismo, que para ese entonces alcanzaba a mil millones de personas.
Con ese antecedente y para llevar a cabo el compromiso universal de reducir a cero la tasa de analfabetismo en el mundo, en 1967 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declararon al 8 de septiembre Día Internacional de la Alfabetización.
El entonces director de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, explicaba así la necesidad de dicho compromiso: “Saber es poder: Todo aquí da testimonio del prodigioso progreso realizado gracias al desarrollo de la ciencia y de la técnica. Y sin embargo en el conjunto de mundo cuatro de cada diez seres humanos viven al margen de este progreso, incapaces, por falta de un mínimo de conocimientos elementales, de entender su mecanismo y de captar su sentido, de participar activamente del mismo y de aprovecharse concientemente de él.”
A la fecha, este objetivo sigue en pie. A pesar de las iniciativas que se están desarrollando en la actualidad y de la proclamación del periodo 2003 - 2012 como el "Decenio de las Naciones Unidas de la Alfabetización: la educación para todos", los datos todavía muestran un panorama desolador: casi 780 millones de adultos careciendo de capacidades mínimas de lectura, escritura y cálculo; diferencias sustantivas en cuanto géneros -las mujeres ocupan dos tercios de este total- y bajas tasas de alfabetización en regiones como Asia Meridional y Occidental (59%), África Subsahariana (61%), los Estados Árabes (66%) y el Caribe (70%).
Este panorama, que muestra una coincidencia casi directa del mapa del analfabetismo con el mapa de la pobreza y de las inequidades sociales, étnicas y de género, obliga a la lucha por la alfabetización a extender su contenido y a tomar como parte de su batalla no sólo metas educativas sino también de justicia social, dignidad humana y empoderamiento de las personas.
En este sentido amplio es que el Día Internacional de la Alfabetización se celebra este año bajo el lema “La capacidad para leer y escribir, clave para una buena salud y bienestar”. Se intenta enfatizar con esto la importancia de la alfabetización como elemento esencial no sólo para la participación y el desarrollo en el plano social, político y económico; sino también para la mejora de las condiciones de salud.